Vivir en una ciudad o en un pueblo

Vivir en una ciudad o en un pueblo

Pros y contras de la vida urbana y la vida rural

En generaciones anteriores, la elección de vivir en un pueblo pequeño o en una gran ciudad venía determinada por el ámbito laboral y por la disponibilidad de oportunidades en este. Por regla general, las ciudades en pleno desarrollo demandaban una gran cantidad de mano de obra, lo que supuso una migración masiva hacia las capitales. A día de hoy, si bien, de un modo mucho más gradual, se ha invertido esa corriente. Son cada vez más las familias que rehuyen de las frenéticas rutinas de los núcleos urbanos y se decantan por un modo de vida más sencillo. Una de las principales herramientas que ha permitido la fuga a localidades más pequeñas ha sido internet. Y es que un ordenador y una buena conexión es todo lo que muchos necesitan para poder ejercer su trabajo a distancia. Sin embargo, ¿qué es lo que motiva a tanta gente a escapar de las ciudades? ¿todo son ventajas cuando vivimos en un pueblo? Al final, ambas opciones tienen ventajas e inconvenientes frente a la otra, y queda al gusto particular de cada uno elegir que opción se adapta mejor a su forma de vida. A continuación analizaremos las principales ventajas de vivir en una ciudad y en un pueblo.

Vivir en una ciudad

Una de las principales ventajas de vivir en una ciudad grande es el acceso a los servicios básicos. Una mayor concentración de población por metro cuadrado conlleva una mayor oferta de centros sanitarios, colegios, guarderías, etc. Cónclaves necesarios que en un pueblo pueden requerir un mayor desplazamiento.

Otra ventaja de una urbe, es un mayor abanico cultural. Desde conciertos, exposiciones, oferta gastronómica, obras de teatro o musicales, por poner algunos ejemplos. La oferta será siempre más rica, variada y fluctuante que en un pequeño pueblo.

La posibilidad de conocer a gente nueva también es exponencialmente mayor. La población de una ciudad está mucho más viva, en el sentido de que cada día recibe nuevos visitantes, temporales o permanentes. Esto posibilita el poder conocer a gente de distintos lugares y entender diferentes realidades, lo que conlleva un mayor enriquecimiento personal.

Vivir en un pueblo

Una de las principales ventajas de vivir en una población pequeña es el ahorro. Tanto el alquiler como la compra de una vivienda siempre van a ser más económicos, así como los impuestos municipales. Incluso, en muchos casos, tenemos la posibilidad de generar una parte de nuestros propios alimentos, lo cual revierte directamente en la ventaja que describiremos a continuación.

Una vida más saludable. Alejarse del estrés de la ciudad, respirar aire sin contaminar, alimentarse con productos cultivados artesanalmente y optar por una vida más activa, son características propias de la vida rural, y que pueden incidir directamente en nuestra salud y calidad de vida.

Lazos sociales más fuertes. El relacionarse con un menor número de personas concentradas en una superficie más reducida, suele favorecer una mayor vinculación con los vecinos. Al final todo el pueblo suele tener una visión de comunidad más fuerte que en una ciudad, en la que puedes no saber el nombre de la persona que vive frente a tu casa.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 17/04/2017