Venta del piso de alquiler (I)

venden nuestro piso alquilado

Se vende el piso en el que vivo

Son muchos los motivos que pueden llevar a un propietario a vender el piso que nos tiene alquilado. Una de ellas puede ser la necesidad de liquidez económica ante un evento inesperado. O puede que adquiriese el piso como un producto al que sacar rentabilidad, y haya decidido que este es un buen momento para vender. En otras ocasiones, puede darse un evento inesperado, aún sin tener el piso en venta, como por ejemplo una oferta suculenta por parte de un comprado inesperado.

Si esta situación se produce mientras vivimos de alquiler en el piso que se va a vender, hemos de estar bien informados de cual ha de ser nuestra posición al respecto, cuales son nuestros derechos y que consecuencias puede tener para nosotros.

Pasos a seguir si nos notifican que el piso que tenemos en alquiler está en proceso de venta.

En primer lugar, debemos consultar nuestro contrato de alquiler, constatar la duración que quedó estipulada en el contrato, y comprobar como quedaron contempladas las posibles prorrogas del contrato.

En segundo lugar, debemos comprobar si el contrato está o no inscrito en el Registro de la Propiedad, ya que de esto dependerán los siguientes pasos que debemos realizar.

Si el contrato de alquiler estuviese inscrito en el Registro de la Propiedad antes de hacerse efectiva la compra, y esta se hiciese de buena fe, existe la posibilidad de que las obligaciones del arrendatario pasaran al nuevo propietario del inmueble.
Si por el contrario, el contrato no hubiese quedado inscrito en el Registro, el nuevo comprador tendría la potestad para dar por finalizado el contrato, quedando así nuestra posición como arrendatarios más desfavorecida. Si bien, existe la posibilidad de alcanzar un pacto con el nuevo comprador y mantener nuestra estancia en el inmueble, pero aquí la Ley no nos ampara y todo quedaría en las manos y en la buena fe del nuevo propietario.

En el caso de que no llegásemos a ningún acuerdo, tendríamos derecho a reclamar:

Tres meses de estancia en la vivienda. Estos tres meses empezarían a contar a partir de que se nos notifique de las intenciones del arrendatario. Durante dicho periodo de tiempo, nuestras obligaciones como inquilinos serían las mismas que quedan reflejadas en el contrato (mensualidades, pagos, etc..)

Una indemnización. Dicha indemnización tendría como causa los daños y perjuicios que pudiésemos sufrir debido a vernos obligados a abandonar precipitadamente la vivienda que hasta ese momento estábamos disfrutando.

Si nos encontramos en esta situación, es preciso que nos informemos correctamente, e incluso que nos dejemos asesorar por expertos, ya que tener que abandonar nuestra residencia habitual precipitadamente conlleva una serie de inconvenientes a diferentes niveles, desde el cambio en el padrón o de médico de cabecera, hasta cambios en nuestras rutinas, circulo social etcétera. Sin embargo, si nos encontramos en esta situación, existen otras alternativas, como el derecho de tanteo o el derecho de retracto, que explicaremos en nuestra siguiente entrada. Seguid atentos.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 4/10/2018