Usos de una tarjeta de crédito

Usos de una tarjeta de crédito

Perder el miedo a las tarjetas

Existen en nuestro país casi 56 millones de tarjetas de crédito en circulación. Y a pesar de que su proliferación va en aumento, hay una sección importante de la población que se sigue resistiendo a su uso. Hablamos de la generación millenial, una generación que ha crecido en plena crisis económica, y que ha sido educada en el miedo al endeudamiento.
Es por ello que desconfían de cualquier sistema de prepago que conlleve usar un dinero del que aún no se dispone. Sin embargo, ese miedo puede ser algo irracional, ya que haciendo un uso inteligente y responsable puede ser una buena herramienta para financiar productos que, de otra manera, quedarían fuera de nuestro poder adquisitivo.

Quizás la clave para usar una tarjeta de crédito sea el autoconocimiento. Si somos compradores que consumimos de manera impulsiva, tomando decisiones en el momento, una tarjeta no sea la mejor opción para nosotros. Si en cambio somos personas que planificamos nuestras compras y nos marcamos un límite de gasto, usar la tarjeta puede ser un método de organizar nuestras fianzas sin caer en el derroche. La única diferencia radicará en que los gastos de nuestras compras se nos cobrarán de una sola vez cuando recibamos la nómina del mes siguiente. Además, podemos regular la capacidad de gasto de nuestra tarjeta, para que se convierta en un método de ahorro.

Es importante informarnos en nuestra entidad bancaria si este tipo de pago con tarjeta está exenta de intereses, pues de lo contrario estaríamos encareciendo el coste de nuestro carrito de la compra.

Otro uso que podemos dar a nuestra tarjeta es asumir gastos de gran envergadura y financiarlos mensualmente. Podemos entender que cualquier gasto que suponga un esfuerzo económico puede aplazarse hasta disponer de los ahorros suficientes como para poder disponer de él. Sin embargo existen gastos imprevistos y que no se pueden aplazar hasta ahorrar el dinero que necesitamos. Por poner algunos ejemplos, si se rompe el ordenador que usamos para trabajar, o sufrimos una avería en el coche, tendremos que asumir los costes sin dilatarlos demasiado en el tiempo. En estos casos, una tarjeta de crédito puede ayudarnos a financiar los gastos sin que suponga un deterioro temporal en nuestra calidad de vida.

Además, una tarjeta de crédito puede proporcionarnos muchas otras ventajas. Si bien, estas dependen de cada banco, por ejemplo podemos encontrar descuentos y promociones en establecimientos asociados. Otra ventaja bastante común es la de ofrecer seguros de viaje y cancelación gratuitos al pagar un viaje con nuestra tarjeta de crédito.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 28/02/2018