Transición energética

Transición energética

El futuro es renovable.

Se conoce con el nombre de transición energética al proceso de transformación industrial y social que tiene como objetivo la supresión de las fuentes de energía no renovables, tales como los combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo) o la proveniente de la fisión nuclear, sustituyendo estas por energías más limpias, menos contaminantes y renovables. Esta sustitución paulatina viene motivada por la necesidad de asentar una economía sostenible y ecológica. La contaminación, el calentamiento global y la drástica reducción de especies animales pueden amenazar gravemente nuestra propia existencia, es por ello que las medidas para acelerar dicha transición se han vuelto cada vez más apremiantes.

Los métodos para llevarla cabo se pueden dividir en tres:

El uso de energías renovables:

Las energías renovables son energías de origen natural y que se consideran básicamente inagotables, ya sea por su capacidad de regeneración (como es el caso de la eólica) o por provenir de una fuente prácticamente inagotable (como por ejemplo la energía solar). Suelen ser fuentes de energía menos contaminantes que las de origen fósil o nuclear, y cuentan con el beneficio de que nunca llegarían a extinguirse. Ejemplos de este tipo de energía son la solar y la eólica, mencionadas anteriormente, pero también la hidroeléctrica, la geotérmica, la mareomotriz y los biocarburantes. Este tipo de energías se posicionan año tras año como una alternativa viable a las fuentes de energía tradicionales.

La eficiencia energética:

Este punto suele ser confundido con el ahorro energético. Minimizar el consumo, o no despilfarrar energía es un camino para reducir el impacto medioambiental. Sin embargo la eficiencia energética no tiene tanto que ver con el ahorro como con la optimización de recursos. Producir más consumiendo menos. El ahorro energético suele ser tarea de los consumidores, mientras que la eficiencia energética está más relacionada con el tejido industrial y político, ya que son los fabricantes los que han de generar procesos y maquinaria que consuma menos energía, y son los gobiernos los que han de instaurar políticas para fomentar la aplicación de dicha eficiencia energética.

El desarrollo sostenible:

El desarrollo sostenible consiste en una serie de medidas para garantizar el bienestar humano sin comprometer el deterioro de los recursos del planeta. El aumento de la población unido al crecimiento económico e industrial puede suponer una amenaza al equilibrio ambiental de nuestro planeta. De ello surge la necesidad de imponer políticas que reconcilien y hagan compatible el crecimiento económico y el bienestar social con la ecología, ya que si alguno de estos tres pilares falla, los demás se verán inexorablemente comprometidos.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 11/12/2017