Elegir los Colores de tu Hogar

Elegir los colores de tu hogar

Psicología del color aplicada a la Decoración

Es importante planificar la elección del color cuando vamos a pintar nuestro hogar. Para ello, es preciso atender a dos factores esenciales que van a definir nuestra experiencia en el hogar a través del color: el primero, como el color afecta a nuestra percepción espacial. La segunda, como el color afecta a nuestras emociones.

Definir espacios mediante el color

Una de las cosas que debemos conocer antes de elegir los colores de una habitación, es saber como estos afectan a nuestra sensación de espacio. Los colores cálidos, tales como naranjas, rojos o amarillos, tienden a “acercarse”, mientras que los tonos fríos, como azules o verdes, dan una mayor sensación de amplitud. Sin embargo, el tono no es el único factor que afecta a esta sensación de tamaño. La intensidad del color también es muy relevante: así, todos los colores muy intensos u oscuros, tienden a cerrar (el negro es el color que más empequeñece una habitación, mientras que el blanco la amplía).

Una vez que sabemos esto, podemos jugar con diferentes tonos e intensidades para modificar la sensación de tamaño de una habitación: unas paredes cálidas u oscuras, con un techo frío o claro, dará la sensación de ser más alta. Este mismo truco lo podemos usar con lo pasillos, para dar una sensación de ser más largos o cortos, según juguemos con la gama.

Colores complementarios

Otro factor que podemos usar para generar sensaciones mediante la gama cromática, es el uso de colores complementarios. Los colores complementarios se intensifican entre sí cuando se combinan juntos. Para saber qué colores son complementarios de otros, podemos usar un círculo cromático: son los pigmentos opuestos en el círculo. Podemos usarlos, por ejemplo, para hacer destacar un determinado mueble sobre una pared. Sin embargo es importante combinarlos con moderación, si no queremos rozar lo hortera.

La psicología del color

Se conoce como psicología del color, al estudio de las sensaciones que nos provoca cada color. Si bien, esas sensaciones pueden variar entre individuos, existe una tendencia generalizada, que podemos usar para evocar sentimientos según la habitación.

Por ejemplo, los colores cálidos como el naranja, ayudan a crear un ambiente íntimo y acogedor, mientras que un color frío, como un azul claro, nos proporcionará serenidad y calma, al tiempo que llenará de luz la habitación. Estas sensaciones se pueden alterar combinando colores entre sí. Por ejemplo, la sensación de opresión que puede transmitir un violeta oscuro se puede transformar en una explosión de alegría si lo combinamos con un amarillo.

Una vez que sabemos estas pequeñas premisas, sólo nos queda recurrir a nuestro sentido común y buen gusto para elegir correctamente los colores adecuados para nuestro hogar.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 16/03/2017