El papel del Avalista en la hipoteca

El papel del Avalista en la hipoteca

Actualmente la situación económica ha impulsado a muchas personas, especialmente aquellas que aún no poseen vivienda propia, a recurrir al banco para obtener ese crédito hipotecario que les permita acceder a lo que necesitan.

Asimismo, cuando un particular o una pareja asumen una deuda de gran magnitud, a menudo, si el banco lo considera necesario, exigirá en el contrato hipotecario la figura del avalista o fiador para asegurarse que la deuda contraída sea pagada.

¿De qué se trata el papel del avalista?

Cuando hablamos de un aval o una fianza, nos referimos a una obligación contraída para pagar por otra persona en caso de que ésta ya no pueda hacerlo. En esencia, el avalista se compromete con el banco a saldar la deuda hipotecaria en caso de que el deudor principal no pueda asumirla como debe. De hecho, el Código Civil en su artículo 1.911 estipula que la responsabilidad del deudor es aplicable al avalista solidario, por lo que para cumplir sus obligaciones deberá responder con todos sus bienes, presentes y futuros.

Condiciones

El banco establece una serie de garantías tanto para el deudor principal como para el avalista. Si el deudor no es lo suficientemente solvente, la entidad financiera pedirá un fiador. Por lo general, el perfil del mismo es que tenga un patrimonio y una solvencia suficientes para asumir la deuda; es decir, ingresos fijos y no tener deudas por pagar.

Riesgos

Cuando tengas la información correspondiente, estarás al tanto de los posibles riesgos que implica ser avalista. Cómo es una labor solidaria más que beneficiosa, estarías legalmente condicionado a pagar una deuda total o parcial con tu patrimonio, dependiendo del aval que des. Asimismo, dicha deuda podría transferirse a tus descendientes si no ha sido pagada. Por eso, es importante que te documentes y te asesores bien antes de asumir tal compromiso.

Precauciones

En caso de que quieras tener más información relevante que pudiera ayudarte a tomar la decisión de ser avalista, considera estas opciones:

  • Limita la responsabilidad de tu patrimonio.
  • Deja de ser fiador ante el banco.
  • Firma como hipotecante no deudor.
  • Declara la nulidad del aval por sobregarantía.
  • Aplica la Ley de Segunda Oportunidad.

Recuerda que ser avalista es más un acto solidario que otra cosa y por eso es pertinente asegurarte que a quien vayas a respaldar tenga los medios necesarios para asumir la deuda como corresponde.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 9/06/2016