Contaminantes emergentes

Contaminantes emergentes

Reducir la nueva contaminación

Cada vez es mayor el índice de población concienciada con la necesidad de respetar y cuidar el medio ambiente desde el hogar. Hemos convertido en rutinas gestos cotidianos tales como separar los residuos, embotellar el aceite usado y depositarlo en un punto de recogida específico para tal fin, o no desechar las pilas gastadas junto con el resto de basuras. Gracias a esta conciencia global emergente se está paliando el efecto que tienen las familias sobre el medio ambiente. Sin embargo existen otros muchos frentes abiertos en los que la especie humana necesita mejorar para conservar y asegurar la habitabilidad de esta roca húmeda que flota en el espacio y a la que llamamos Tierra. Uno de esos frentes son los daños provocados por los llamados contaminantes emergentes.

Estos nuevos contaminantes se pueden clasificar principalmente en dos tipos: medicamentos y microplásticos.

La enorme cantidad de medicamentos que el ser humano desecha periódicamente está dejando una enorme huella en la salud de nuestros ecosistemas. Y es que a fin de cuentas, los medicamentos no dejan de ser productos destinados a provocar cambios en el organismo, indistintamente de si ese organismo es el de un humano, un conejo o un pez. Por ejemplo los antinflamatórios están causando graves lesiones en algunas especies de aves pequeñas, los estrógenos de los anticonceptivos están causando problemas reproductivos en diferentes tipos de anfibios, y los antidepresivos aumentan la mortalidad de aves durante el invierno.

Por otro lado, están los microplásticos. Estas son pequeñas partículas de plástico procedentes de productos tales como ciertos champús, pastas de dientes, exfoliantes, cremas faciales y solares, abrasivos industriales, etc. Estas pequeñas partículas no son eliminadas por los sistemas de filtración tradicionales, y llegan hasta el mar en grandes cantidades. Estas partículas tienen la propiedad nociva de absorber productos químicos y toxinas que después son engullidas por los peces, entrando así en el ecosistema que finaliza en nosotros. Ya se han visto los efectos de los microplásticos en peces e invertebrados marinos, que presentan un aspecto enfermizo o desnutrido.

Si bien, la situación no es aun alarmante, pues las cantidades que pueden llegar hasta nosotros son tan insignificantes que no presentan una amenaza para nuestra salud, de momento. Sin embargo, es importante empezar a tomar cartas en el asunto. Una buena manera de empezar es depositar todos nuestros medicamentos caducados en un punto SIGRE de las farmacias, limitar el uso de productos de limpieza e higiene con partículas en suspensión, y no eliminar productos químicos por el inodoro.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 23/02/2018