Compartir piso a partir de los 30

Compartir piso a partir de los 30

Algunas claves para mejorar la convivencia

La evolución de la situación económica en los últimos años ha derivado en una nueva realidad social cada vez más generalizada que, hace tan sólo unos años era apenas anecdótica. Esta realidad consiste en la de adultos mayores de 30 que siguen compartiendo piso. Los motivos: la precariedad laboral y la reducción salarial hacen que una gran cantidad de adultos no puedan permitirse pagar un alquiler solos, o si lo hacen, disfrutar de cierto desahogo económico.

Motivos para compartir piso

Compartir el precio del alquiler de una vivienda, así como los diferentes gastos (agua, luz, gas, internet…) o incluso la cesta de la compra, abarata mucho el coste de la vida, y puede proporcionar la posibilidad de ahorrar o invertir el dinero sobrante en viajes u otras formas de ocio.

Sin embargo, la ventaja del ahorro es solo una de las facetas de compartir piso pasada la veintena. Y es que a los treinta las prioridades cambian. Durante la época de estudiante universitario, o tras conseguir el primer empleo, la tranquilidad en casa no era algo prioritario. La posibilidad de salir de fiesta, sí que lo era. La inmediatez, la comodidad y el no tomar demasiadas responsabilidades priman durante esa fase de transición entre vivir con nuestros padres y la independencia absoluta.

Factores para mejorar la convivencia

Pero una vez pasados los treinta, las responsabilidades laborales suelen aumentar, y esto conlleva la búsqueda de paz y descanso al regresar al hogar. La limpieza, el orden, la tranquilidad y el cumplimiento de las responsabilidades pertinentes por cada inquilino del piso ahora son esenciales.

Es por ello, que si decides compartir piso una vez pasados los treinta y pico, es importante que busques a gente de una edad similar a la tuya, pues existen más probabilidades de que haya más intereses comunes en la forma de convivir.

Otros factores tales como si se es fumador o no, la compatibilidad horaria, gustos e intereses de ocio comunes, pueden ayudar a hacer la convivencia más llevadera.
También es importante aprender a ser flexible, entender que el piso es de todos los que viven en él, y que no podemos imponer nuestra visión a la fuerza: el diálogo y la asertividad son los mejores caminos para compartir hogar satisfactoriamente.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 2/03/2017