Cambio climático y bancos

Cambio climático y bancos

El deshielo afecta a la economía.

Es habitual que, cuando el usuario medio piensa en los bancos como concepto, los asocia a entidades con pocos escrúpulos, sin demasiada empatía para con los ciudadanos, y que únicamente piensan en su propio beneficio. Sin embargo, si pensamos de manera racional y sin prejuicios, es innegable que una economía sana y abundante es beneficiosa para las entidades bancarias. Cuando la gente tiene dinero, este se mueve, se solicitan y se conceden créditos, y ese es el verdadero motor que beneficia a la banca. Es por ello que los problemas que afectan a los ciudadanos, inevitablemente alcanzan a los bancos, y a veces de un modo directo y devastador.

Este es el caso del cambio climático. Es un problema que sin duda preocupa a todos (o debería), y especialmente a los bancos, puesto que el calentamiento global puede dañar sus arcas desde diferentes frentes.

Pongamos por ejemplo la cantidad de activos que los bancos poseen a pie de playa, corren riesgo de inundación si el deshielo de los polos sigue al mismo ritmo que en la actualidad. Se prevé que en 30 años el nivel del mar aumente hasta 15 centímetros, y entre 40 centímetros y un metro para 2100. Esta situación no solo devoraría una gran parte de la costa mundial. También salinizaría los humedales de la costa, perjudicando gravemente la economía costera.

Pero no es este el único riesgo. El calentamiento provocaría periodos de sequía más frecuentes e intensos, lo que incidiría negativamente en la economía del interior basada en la agricultura y la ganadería. Y para la situación financiera de un país, que flaquee una de sus patas, puede suponer que todo se desplome como un castillo de naipes.

Por todo esto, las entidades bancarias cada vez apuestan más por invertir en empresas eco-friendly, apostar por las renovables y hacer campaña a favor de un uso más responsable de los recursos. Además de tener un fin práctico, este cambio de pensamiento repercute positivamente en la reputación de los bancos. Analistas e inversores valoran positivamente este tipo de gestión e ideario corporativo.

Es necesario que los gobiernos, las empresas y la ciudadanía se comprometan para enmendar las consecuencias de demasiados años de malas prácticas. No es solo que unos cuantos apartamentos a pie de playa vayan a quedar anegados. Está en juego la destrucción del tejido económico global, un grave incremento de la intensidad de temporales y sequías, migraciones humanas masivas, epidemias y muertes, así como la destrucción de nichos ecológicos, con la consecuente desaparición de bosques e incontables especies animales.

Autor/a

REINICIA
Fecha de publicación: 14/11/2017